En otro tiempo y otro lugar

En otro tiempo y otro lugar…
El frío del invierno comenzaba a empañar los cristales de la habitación, afuera la nieve cubría ya las ruedas de los coches de lujo que habían traído a los personajes que hoy se reunían en aquel lugar.
Siete figuras habían alrededor de la mesa, siete que eran hermanos a la vez que extraños.
A cada cual mas diferente del anterior, uno de ellos hablo primero. Su traje impecable y su pulcra corbata le daban un aire de etiqueta y formalidad que pocos habrían ignorado. Sus palabras fueron cortas y contundentes como quien pone una sentencia de muerte encima de la mesa algo claro y conciso con fuerza que no se puede debatir:

-Milan es nuestra, pero no debemos confiarnos un traidor es siempre un traidor y ya sabéis como se paga la traición o la ineptitud entre los nuestros.

El resto se miro entre ellos parecían que fueran a tragar saliva como si hubieran captado un mensaje encerrado en las palabras del hombre de chaque, “aquí quien falla muere”.
Pero había uno de ellos que no estaba tan nervioso como el resto uno que se acerco un poco a la mesa y hablo.

-Mi señor si me permitís comentar vos y mis pares presentes creo que puedo haber encontrado una solución al asunto.-poco a poco la atención del resto se movió a aquella figura encorvada y hueca reseca como las cenizas de un trozo de madera que acaba de apagarse.
El hombre trajeado miro al ser deforme largamente sus ojos captaron los del otro muchos esperaban una pelea todos sabían que significaba un choque de voluntades de esa forma.
Pero el jorobado con un rápido movimiento bajo su mirada pasándola por la habitación.
-Esta bien habla claro.fue la corta respuesta.
Entonces una cruel sonrisa pútrida y deforme lleno la cara de aquel ser horroroso una que podría helar la sangre a mas de un inmortal.
El enano comenzó a caminar alrededor de la mesa mientras hablaba.

-Sabéis que el siempre ha sido un pensador, un visionario.En un principio pensó que el sabbat seria un nuevo comienzo un ideal enorme que podría traer la prosperidad a los nuestros.Pero como hemos visto siglos despues se ha cansado su experiencia a sido difernte a la que pensaba y sus miras han sido puestas en nosotros para un futuro mejor.
Pues señores y señoritas yo les propongo lo siguiente y es crear una utopía, un nuevo Cartago un ideal un nuevo edén algo propio que el mismo pueda crear desde las cenizas y pueda ilusionarle algo que le mantenga ocupado y sobretodo lejos de Milán.
Sabemos que es lo que quiere pues demoselo hagamos realidad sus sueños.Porque estos nos convienen.
-Y durante varias horas el hombrecillo paso el tiempo desgranando un discurso que había estado aprendiendo y planeando durante años

En otro tiempo y otro lugar

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